La nutrición en las enfermedades hepáticas.
En general, la nutrición en enfermedades hepáticas ha quedado siempre -y aunque parezca mentira, ya que es una enfermedad del aparato digestivo- en un plano no secundário, pero sí ambíguo, inexplicable (por no explicado).
Lo normal es que cuando a un médico digestivo o a un hepatólogo se le pregunta que tipo de dieta se ha de seguir, la respuesta sea que se ha de comer de todo, lo mas sano posible claro, con preponderancia de frutas,verduras y... aquí viene la discusión porque si se profundiza y ademas individualiza, la cosa cambia.
Si tomamos interrelaciones causa-efecto entre hepatítis y alimentación, veremos que la enfermedad causa un descenso en las reservas del proteinograma y en la glucosa almacenada por diversos motivos; sería pues de lógica pensar que deberemos reponer esas caréncias.
Traducido deberíamos aumentar la ingesta de hidratos de carbono y de proteinas.
Discusión: en un indivíduo con problemas hepáticos graves se recomienda restringir la ingesta de proteina sobre todo animal. Deberíamos sustituirlas por las de origen vegetal (soja, etc.)
Por otra parte la reposición de glucosa que el hígado no puede guardar como reserva, ha de ser proviniente de frutas, pan integral, zumos, miel , etc...pero nunca de azucar refinado o «bollería industrial» (esa si la nombran los especialistas). El azucar refinado se llama así porque en el proceso de refinamiento (valga la redundáncia) de le ha despojado de todas sus propiedades para que aparezca de ese color tan, por lo visto, deseado -el blanco, claro-. No solo ha perdido sus propiedades, sino que utiliza los recursos del cuerpo para metabolizarse.
En el tema grasas se dice que en general no. Bueno, esta claro que una persona no puede vivir sin un aporte de grasas; por tanto no grasas perjudiciales (otra vez lo preparado, precocinado, ahumado, embutido, industrializado es nefasto), pero si, claro, a las grasas provinientes de aceite de oliva, de pescado azul, de frutos como el aguacate, etc...
Sirva esto de línea general, ya que aunque fácil de seguir , una buena dieta se ha de personalizar por cada uno de nosotros -con ayuda de un dietista si hace falta-.